[Resuelto] [Comparativa] Citroën XM V6.24 - Renault 25 V6 Turbo Baccara  

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18/05/2017 8:44 pm  

Interesante comparativa de Arturo de Andrés en la revista AUTOMOVIL.

Más abajo dejo mi transcripción del texto con algunas lagunas por el mal escaneado de la revista; si alguien la tiene físicamente y puede completar las palabras que faltan, ¡sería fantástico!

Comparativo: Citroën XM V6 24V/Renault 25 V6 Turbo

Aunque dentro del reservadísimo club de "más de 200 CV en tracción delantera", los productos de PSA (Citroën en este caso concreto) y de la Régie Renault no son los más brillantes como rendimiento mecánico (aunque sí lo son en valor absoluto), en cambio, bien pueden aspirar al título de los más confortables, debido a sus suspensiones y equipo.

A diferencia de lo que ocurría en los coches de la prueba anterior, en esta pareja el que lleva un calzado más deportivo es el quue menos se adapta a un manejo brioso en carreteras viradas. Y eso que Renault ha hecho un meritorio esfuerzo en dotar a su 25 Turbo Baccara de un excelente equipamiento de ruedas: nada menos que llantas de 6,5" x 16", con gomas 205/55, lo cual garantiza un buen control de la deriva. Pero el caso es que nos encontramos ante un coche que en la báscula se pone por encima de la tonelada y media, con casi un 64 por ciento del peso sobre el tren delantero y no sólo eso, sino que el motor va colgado por delante del eje.

El R-25 es, pues, un coche no sólo muy recargado de peso sobre el morro, sino además con un gran momento polar de inercia; una implantación, por tanto, muy adecuada para trayectos rectilíneos o de suaves curvas de 4ª y 5ª, pero nada favorable para virajes de 2ª o 3ª lenta. Eo sí, en los trazados rápidos y con buena visibilidad, donde el pequeño retraso en la respuesta del turbo no tiene mayor importancia, el poderoso par motor de los 2.5 litros turboalimentados se deja sentir, y con un manejo mínimo del cambio, se consiguen promedios de marcha muy elevados, con un mínimo esfuerzo de conducción, casi como con caja automática.

El caso del XM es bastante distinto. Por una parte, su motor atmosférico resulta bastante menos elástico, aunque tenga una respuesta más inmediata, y por otra, su bastidor se presta mucho mejor a los cambios bruscos de dirección, si bien su enorme batalla pide carreteras de bastante anchura, pues el tren posterior recorta bastante terreno en curvas cerradas. Su mecánica (...) transversal, su peso no tan (...) cargado sobre el morro, (...) amortiguación, mucho más enérgica que la del R-25, ya lleve el mando en "Sport" o incluso "Auto", porque cuando el apoyo es brusco, pasa a tarado duro (de suspensión y amortiguación a la vez (...) que no hace ningún (...) coche) en cuestión de centésimas de segundo. A este respecto, justo es recordar que por un poco no tuvimos ocasión de probar el R-25 Baccara tal y como viene desde hace pocos meses, con amortiguación pilotada, que es lo mismo que decir automáticamente variable; es seguro que, por lo que se refiere al bamboleo y cabeceos en las curvas, y sobre todo en los cambios de apoyo, so observará una notable ventaja, aunque los problemas de peso, su reparto y la inercia seguirán forzosamente presentes.

No deja de ser curioso que, mientras Peugeot ha modificado radicalmente el calzado para su 605 SV24, poniendo llantas y gomas exactamente las mismas medidas que lleva el R-25, Citroën ha dejado en su V6 24V las mismas medidas que con l más tranquilo motor de 12 válvulas y 170 CV. Por lo visto, las cualidades de amortiguación y confort de la suspensión hidractiva quedaban en cierta medida perjudicadas por la sequedad de las reacciones del perfil ancho y bajo, y lo único que se ha hecho ha sido introducir un diseño de llanta específico, y neumáticos de categoría ZR en vez de VR. Pues bien, a pesar de ello, y gracias por uuna parte a la rápida dirección (pero también lo es la del Renault, e incluso más), y por otra a la excelente adherencia y geometría de suspensión, el morro del XM entra en las curvas cerradas con encomiable facilidad, sobre todo para su batalla.

En cuanto a prestaciones, el R-25 domina en prácticamente todos los cronos, excepto uno. Y decimos uno porque, aunque en el 0-100 el XM es superior, la ventaja se debe exclusivamente a que se ahorra un cambio, ya que llega justo a 100 en 2ª; si el cronometraje fuese hasta 105, pongamos por caso, el Renault volvería a ir en cabeza. Tan sólo es en los 400 metros de recuperación en 5ª donde, demasiado bajo de vueltas y con poco efecto turbo, el R-25 se queda un poco atrás. Por aquello de las comparaciones, los lectores curiosos pueden recurrir al AUTOMOVIL del mes pasado y verán que los resultados del 25 Baccara son muy similares a los del Alfa 164 V6 Turbo; eso es un gran cumplido para el fantástico motor italiano, que concede nada menos que medio litro de cubicaje al motor francés.
Otro aspecto digno de destacar, y que sirve para contrastar las respectivas personalidades técnicas, es la evolución del consumo en función de la velocidad de utilización. Como puede verse, hasta unos 150 de crucero, el R-25 resulta del orden de un litro y cuarto más económico que el motor atmosférico; a 160 se igualan los consumos, a 180 ya se pone el turbo a consumir algo más, y en autopista, la diferencia es de 2.5 litros a favor del atmosférico. La explicación es bastante clara: viajando en plan pausado (que para estos coches supone unos cruceros más altos que los de la inmensa mayoría) la elasticidad del motor turbo permote no cambiar de marcha, incluso ni para adelantar, mientras que el 24V exige bastante más manejo del cambio, y éste en particular, que no es tan elástico como el del Alfa 164 Q.V., por ejemplo.

Según va aumentando la velocidad, la conducción del XM no varía a penas, mientras que la del R-25i: por una parte, para mantener un ritmo más fuerte, se cambia algo más, pues la conducción ya es menos reposada. Pero, sobre todo, la recuperación de la velocidad de rucero obliga a mantener el turbo en acción durante algo más de tiempo, y aquí es donde el consumo se incrementa, lo mismo que para ir a 200, que ya exige un soplado contínuo por encima de la presión atmosférica.

Pero tal como venimos diciendo desde un principio, lo realmente notable en estos dos coches franceses es su confort, dentro del alto nivel de prestaciones en el que se encuentran situados. En el caso del XM su especialísima suspensión es el principal factor de que este confort, sin echar en saco roto todo lo que se deriva del completísimo equipamiento. Pero la capacidad de absorción de esta suspensión, sobre terreno que no esté en buenas condiciones, es absolutamente superior a la de cualquier otra solución y permite pasar más deprisa, con más confort y menos bamboleos.

Porque no está de más insistir en que, en la variante hidractiva que llevan los XM, la ya clásica suspensión hidroneumática ha dado un salto cualitativo hacia delante. No es aquella suspensión blanda y algodonosa de los primeros DS, que mareaba con harta frecuencia a los ocupantes de las plazas traseras (e incluso al acompañante delantero); ahora, en cuanto se superan ciertos límites de aceleración vertical o transversal, o bien de actuación brusca sobre el volante o los frenos, tanto la suspensión como la amortiguación pasan al tarado duro, y el coche queda sujero, pero sin llegar a duro.

El caso del R-25 Baccara es otra cosa, al menos sin amortiguación pilotada: tanto los muelles como los amortiguadores son suaves, y el morro tiene cierta tendencia a cabecear, dado el peso del motor colgado por delante. Todo en él invita a una conducción más relajada, lo cual no quiere decir forzosamente más lenta, al menos si el trazado es rápido en si. Pero los propios butacones de cuero color tabaco, el cambio suave pero de recorridos bastante largos del pomo, la notable asistencia de la dirección, todo en su conjunto contribuye a aplicar una conducción poco agresiva.

Merece especial mención la presentación interior del R-25. Se puede tener mejor o peor opinión del salpicadero en si, que hasta los recientes R-19 y Clio nunca han sido el punto fuerte de la Régie, pero lo que no se puede negar es que al abrir la puerta y mirar, por no decir al sntarse al volante, el coche impresiona. Se ha querido y se ha sabido dar una sensación de opulencia, muy acorde con el planteamiento general del coche, su mecánica y su comportamiento.

Con estos dos coches (mejor tres, pues no debemos olvidar el 605 SV24), la industria francesa del automóvil ofrece unos productos perfectamente comparables a los mejores. Si tenemos en cuenta las realizaciones equivalentes de Alfa y Lancia, el automóvil de origen mediterráneo de alto nivel (tanto en lujo como presentación) ha reducido prácticamente a cero la ventaja que hace algunos años le llevaban los de origen anglosajón y germánico.

Arturo de Andrés

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11/09/2017 3:45 pm  

Muy bueno

Citroen XM 3.0 V6
Citroen C5 2.0 HDI


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